Recomendaciones prácticas que nos ayudan a mejorar la Gestión de nuestras Emociones y nuestro bienestar personal. Si no practicamos a diario , no obtenderemos resultados. Querer que sucedan cosas diferentes en nuestras vidas mientras seguimos repitiendo los mismos patrones no funciona. Si no hay compromiso con nosotros/as mismos/as , si no nos implicamos con firmeza y determinación. POco o nada lograremos. Los cambios vienen de la mano del aprendizaje y la práctica constante.
1.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐌𝐞𝐝𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢ó𝐧.
Meditar es dedicar un tiempo a escucharnos con atención y observar nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, nuestros músculos, cada parte de nosotros.
Dedicando tiempo a dejarnos sentir nuestras emociones para comprenderlas y nuestros pensamientos sin apegarnnos a ellos ni a la experiencia en sí misma.
2.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐯𝐚𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐦𝐢 𝐚 𝐥𝐨 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐝í𝐚
Este ejercicio me permite tomar conciencia de mis estados emocionales cambiantes a lo largo del día sin apegos.
3.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐜ó𝐦𝐨 𝐦𝐢𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐫 𝐚 𝐚𝐛𝐬𝐨𝐫𝐛𝐞𝐫 𝐦𝐢 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐩𝐫𝐞𝐭𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐭𝐮𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚.
Este ejercicio nos ayuda a comprender cómo nuestros pensamientos pueden condicionarnos en cada acción – reacciòn, en nuestras palabras, gestos e influye en condicionar nuestros estados de ánimo.
4.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐦𝐢𝐬 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐩𝐨𝐫𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫𝐞𝐬, 𝐭𝐞𝐧𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬, 𝐞𝐭𝐜
Este ejercicio me ayuda a tomar conciencia de que mis emociones se reflejan en estados corporales y sensaciones de todo tipo. Me ayuda a comprender el lenguaje de mi cuerpo que me alerta de algo que debo atender.
5.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐲 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚, 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫 𝐣𝐮𝐢𝐜𝐢𝐨𝐬, 𝐧𝐢 𝐜𝐫í𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬. 𝐀𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐚𝐥 𝐨𝐭𝐫𝐨
Escuchar atentamente me ayuda comprenderme y comprender al otro. Esta escucha se basa en la atención y no en pensar que voy a responder o decir al otro. Abandonamos juicios y críticas. Ello no significa que justifiquemos nada pero omprendemos lo que acontece en el otro ser humano.
6.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐟𝐢𝐧𝐢𝐫𝐦𝐞.
Las palabras son armas poderosas. Hemos de tener cuidado con cómo hablamos de nosotros mismos y de los demás para no hacernos daño. Lo que digo de mí, me lo creo y me condiciona.
7.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐣𝐮𝐢𝐜𝐢𝐨𝐬, 𝐜𝐫í𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐭𝐢𝐪𝐮𝐞𝐭𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐦𝐢𝐭𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐦í 𝐲 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦á𝐬
Este ejercicio nos ayuda a abandonar el hábito de enjuiciar y criticar al otro y a nosotros mismos. Hacemos lo que podemos con la conciencia que tenemos a cada instante.
Cada cual vive y lidia con su historia personal como buenamente puede, sabe y va aprendiendo al igual que nosotros.
8.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐚 𝐝𝐢𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐥𝐚 𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧 𝐲 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐫 𝐥𝐢𝐦𝐢𝐭𝐞𝐬 𝐘 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫 𝐍𝐎 𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐚𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞𝐬 𝐭ó𝐱𝐢𝐜𝐚𝐬. 𝐄𝐬𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬, 𝐫𝐞𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐲 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐟𝐚𝐬𝐭𝐢𝐝𝐢𝐚𝐧 𝐲 𝐠𝐨𝐛𝐢𝐞𝐫𝐧𝐚𝐧 𝐦𝐢 𝐯𝐢𝐝𝐚.
Los límites también se ponen hacia dentro, hacia nosotros mismos. Sólo así Aprendemos a ponerlos a otros afuera.
9.- 𝐏𝐫𝐚𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐣𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐦𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐨 𝐚𝐫𝐫𝐚𝐬𝐭𝐫𝐚𝐫 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐢𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐩𝐚𝐫𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬.
Los personajes creados a partir de nuestros estados emocionales, se apoderan de nosotros y gobiernan cada paso que damos y la interpretación que hacemos de las situaciones de vida queda condicionada por su influencia.
Dejar de ejecutar esos personajes es fundamental para que no nos arrastre.
Ricardo González